La historia de El Porvenir de los Andes es consecuencia de nuestro compromiso con la región y desde sus inicios es una empresa caracterizada por un liderazgo familiar.
Los lazos de la familia Romero-Marcuzzi con la vitivinicultura se remontan a 1980 cuando Roberto Romero, abuelo paterno, adquiere una Bodega en Tolombón a pocos kilómetros de Cafayate.
Durante el tiempo que la familia pasó en Tolombón fue creciendo su amor, entendimiento, y compromiso para colaborar e impulsar el desarrollo exitoso de Cafayate como región productora de vinos.
En Tolombón fue donde la tercer generación de la familia pasaba sus veranos, Juan Esteban y Bettina jugando entre las viñas y Lucía aprendiendo a dar sus primeros pasos en las galerías de la vieja casona. Es allí donde los hermanos involucraron con la realidad y dinamica de la industria vitivinicola en Cafayate.
Una década más tarde de la venta de la Bodega en Tolombón, en el 1999 la familia regresa a la industria con un proyecto diferente, concentrado en la elaboración de partidas limitadas de vinos de muy alta calidad.
Desde entonces la familia Romero- Marcuzzi ha invertido en tecnología, maquinaria y nuevos viñedos, con la permanente búsqueda de calidad y excelencia en los vinos que elaboran.
Hoy Lucía dirige la compañía, donde junto a las 50 personas que integran el grupo de trabajo de la Bodega, se trabaja en base a la filosofía de la Familia, que diariamente hace un culto al trabajo dedicado y cuidadoso para ser reconocidos nacional e internacionalmente por la calidad y elegancia de nuestros vinos, por nuestro compromiso con la región, con la comunidad de Cafayate y por nuestro respeto por el medio ambiente.