La agricultura sustentable tiene por objetivo lograr producciones estables, en armonía con la ecología del lugar y de un modo socialmente aceptable. Es decir que se debe sostener sobre tres pilares básicos; estos son:
Sustentabilidad económica
Sustentabilidad ecológica
Sustentabilidad social
Una de las cuestiones fundamentales de este tipo de agricultura es el uso eficiente de los recursos. Cuidar, mantener, e incluso mejorar los recursos disponibles, es una responsabilidad de las generaciones presentes para con las generaciones futuras.
Conscientes de este desafío, Bodega El Porvenir de los Andes implementa en fincas algunas prácticas tendientes a lograr dicha sustentabilidad:
Uso racional de los agroquímicos: Se lleva a cabo un manejo integrado de plagas, donde el uso de plaguicidas de origen químico se combina con otro tipo de técnicas más inocuas para lograr bajar las poblaciones de la plaga problema. Por otra parte, los fungicidas utilizados son en su mayoría permitidos por la legislación orgánica (sales de cobre, azufre, entre otros) Como medida general, cualquier agroquímico utilizado debe estar perfectamente justificado su uso y debe utilizarse en las dosis adecuadas.
Menor erosión de suelos: En Cafayate los suelos son sueltos y arenosos; esto sumado a la acción del viento, supone un riesgo alto de erosión. Por tal motivo se mantiene la cobertura natural de los suelos, trabajando con desmalezadora; nunca con implementos que signifiquen un movimiento de tierra.
Uso racional del agua de riego: El riego por goteo ayuda a que el agua utilizada para el riego sea aprovechada de manera más eficiente por el cultivo y no se gaste más agua de la necesaria. La lámina de agua aplicada está determinada en parte con la ayuda de algunos instrumentos como son la estación meteorológica (que puede estimar la evapotranspiración potencial) o la cámara de presión (que nos da una idea del estado hídrico de la planta)
Reducción de amenazas para la salud humana: Es una práctica normal dentro de la finca el triple lavado de los envases vacíos y la posterior destrucción de los mismos bajo condiciones controladas. De esta manera se reduce la posibilidad del uso indebido de estos envases por parte de cualquier persona, ya sea colaboradora de la empresa o no.
Conservación de ecosistemas: No toda la propiedad de la finca está cultivada. Se conservan extensas áreas de monte y bosques autóctonos donde se mantiene una alta biodiversidad de flora y fauna, con lo cual se reduce el impacto negativo que pudiera tener la agricultura sobre los ecosistemas naturales.
Reutilización de desechos como abonos orgánicos: Es una práctica normal dentro de la finca el uso como abono orgánico de la madera de poda, como así también del orujo y el escobajo, ambos residuos de la bodega.
Mejoras en las condiciones para los trabajadores de finca: Al personal de la finca se les brinda de todos los elementos de seguridad necesarios para que trabajen con el menor riesgo posible de accidentes, intoxicaciones, contaminaciones, etc. Se les brinda también el acceso al uso de sanitarios, acceso al agua potable y demás condiciones que hacen a un área de trabajo segura y saludable.